RECETAS

Tofu estilo Sichuan con bok choy vegano

 
Aquí estoy otra vez con la comida china, ¡qué le voy a hacer! Quedé tan encantada con la receta del pollo al limón vegano (puedes verla aquí) que no pude evitarlo y empecé casi inmediatamente a pensar qué nueva receta podía hacer. Me apetecía algo diferente, y como casualmente alguien me regaló una col china (bok choy) enorme y preciosa, se me ocurrió probar este plato.

Tengo que reconocer que, pese a haber comido muchísimo en restaurantes asiáticos durante todos los años previos a mi vegetarianismo, el bok choy no es algo que haya consumido demasiado. Supongo que era por eso de que la mayoría de los platos que lo llevaban tenían ingredientes que a mí nunca me gustaron (como las gambas, por ejemplo. La verdad es que cuando me hice vegetariana no tuve ninguna dificultad para dejar de comer marisco, porque nunca me gustó. Aunque no me meto en ese terreno porque ya sé que ese no es el tema de conversación ahora). 
 
Imagen bajo licencia CC0 Creative Commons (vía Pixabay).
Así que andaba un poco perdida cuando decidí cocinarlo en un revuelto, que es como lo vamos a usar en la receta de hoy, pero me sorprendió para bien. Me recuerda a una especie de mezcla entre col y lechuga, porque cuando está en crudo es duro y rígido como la col, pero cuando se cocina es bastante suave y blandito, lo que se me parece a la lechuga cuando la pones en contacto con algo caliente. No sé si entiendes a qué textura me refiero. Seguro que sí, ¿quién no se ha comido alguna vez en su vida un bocadillo caliente con lechuga y esta empezó a ponerse como pasada por el calor?
 
Supongo que será un ingrediente fácil de conseguir en cualquier comercio asiático, porque en su cocina se consume mucho. Igual también lo pillas en tu mercado local o, incluso, en el supermercado. Si no la has visto o no sabes mucho sobre esta verdura, puedes mirar algo de información aquí
 
Por otra parte, el tofu… bendito tofu. Ha pasado de ser irrelevante para mí (lo comía porque tenía que comerlo, pero no me gustaba tanto como el seitán) a gustarme bastante. Es muy nutritivo, asequible (en comparación con otros productos veganos) y te puede durar una eternidad si decides congelarlo. Porque sí, se puede congelar, aunque su textura podría variar un poco dependiendo del tipo que uses. Para cocinar, yo suelo inclinarme por la versión ahumada. Para este plato te vale cualquiera, siempre que no sea silken (tofu sedoso que es muy suave y blando, recuerda a quesos tiernos como el de Burgos), porque se te haría migas al saltearlo y mezclarlo con la salsa.
 
Respecto a la salsa de este plato, está inspirada en la salsa Sichuan. Y digo inspirada porque, para que fuera verdadera salsa Sichuan necesitaría pimientas de Sichuan y yo no he podido conseguirlas, de modo que las he sustituido por pimienta cayena. Sé que no es igual, pero en el conjunto de la salsa queda bastante bien. La cantidad que he usado aporta un ligero picor a la salsa que a mí me parece adecuado, aunque tengo que reconocer que no soy de picante, así que igual para tu gusto necesita un poco más. En cualquier caso, te recomiendo que pruebes la salsa primero y luego decidas, porque la cayena es “traicionera”, en el sentido de que no lo parece, pero pica muchísimo si se te va la mano.
 
La salsa queda bastante cremosa, muy del estilo de todas las salsas que solemos ver en los restaurantes chinos. Tiene una mezcla interesante de dulce y salado que se combina con un toque picante derivado del ajo, la cayena y el jengibre que a mí me ha enganchado. Eso sí, también como la mayoría de las salsas chinas a las que estamos acostumbrad@s, cuando enfría es posible que adopte una textura un poco extraña, si bien el sabor sigue intacto. Así que te recomiendo que no la prepares de un día para otro.
 
 

TOFU ESTILO SICHUAN CON BOK CHOY VEGANO

Esta receta de inspiración asiática elevará el tofu a otro nivel gracias a la salsa estilo Sichuan. ¡Te encantará!
Tiempo de preparación30 min
Plato: Almuerzo, Cena
Cocina: Asiática, China, Vegana
Keyword: Bok choy, Salsa Sichuan, Tofu
Raciones: 2 personas

Ingredientes

Para la salsa

  • 4 cucharadas soperas salsa de soja (yo la recomiendo baja en sodio)
  • 4 cucharadas soperas sirope de agave
  • 1 cucharita jengibre en polvo (si quieres usar jengibre fresco molido, tendrás que doblar esta cantidad, como mínimo)
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cucharadas soperas aceite de sésamo
  • 2 cucharitas maicena (harina fina de millo/ maíz)
  • 3 cucharitas agua
  • 1/4 cucharita pimienta cayena en polvo

Para las verduras

  • 55 gr puerro (un pedazo de unos diez centímetros)
  • 60 gr champiñones (dos champiñones grandes, aproximadamente)
  • 400 gr calabacín (aproximadamente dos calabacines medianos)
  • 360 gr bok choy
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal marina gruesa

Para el tofu

  • 200– 250 gr tofu
  • Aceite de oliva virgen extra

Elaboración paso a paso

  • Primero, prepara las verduras. Pela los calabacines si no son ecológicos y trocéalos en medias lunas, pica el puerro (yo suelo cortarlo por la mitad y luego lo lamino), los champiñones y el bok choy, este último en tiras finas. Pon un wok o una sartén grande a fuego medio y vierte un chorro de aceite de oliva. Añade el puerro y sofríe hasta que se ablande ligeramente. Incorpora el bok choy y un poco de sal. Sofríe también hasta que haya reducido su volumen y esté blando. No te llevará mucho, unos cuatro minutos, aproximadamente. Añade los calabacines y cocina hasta que se ablanden un poco. Acto seguido, vierte los champiñones. Cuando las verduras estén blandas y haya desaparecido prácticamente todo el líquido que han ido desprendiendo, estarán listas.
  • Mientras las verduras se cocinan, saca el tofu de su envoltorio, drénalo y corta en dados del tamaño que prefieras. Pon una sartén a fuego medio con un chorrito de aceite de oliva y saltea hasta que esté dorado.
  • Lo último que vas a hacer es preparar es la salsa. Mezcla en un recipiente los ingredientes, con excepción de los ajos, el aceite de sésamo, la maicena y el agua. Reserva. Aparte, mezcla la maicena y el agua, asegurándote de que no queden grumos. Pica los ajos en cuadrados lo más pequeños que puedas. Pon un cazo a fuego bajo con el aceite de sésamo, añade los ajos y sofríe hasta que empiecen a dorarse ligeramente. Entonces, incorpora la mezcla de la salsa de soja y remueve. Cuando empiecen a aparecer las burbujas típicas de la ebullición, ve añadiendo la maicena, sin dejar de remover en ningún momento, para evitar que se forme una bola de harina. Te recomiendo que uses unas varillas manuales para ello. Cuando espese (cosa que pasará muy rápidamente) está lista.
  • Mezcla el tofu con la salsa. Sirve las verduras y encima el tofu. Puedes acompañar el plato con arroz o con fideos, como he hecho yo, o puedes comerlo solo.

Notas

Nota 1: Como siempre, para evitar que la maicena forme grumos, introdúcela junto con el agua en un tarro de cristal y agita bien. Verás que no falla.
Nota 2: Es conveniente drenar el tofu porque suele contener mucha agua. Puedes hacerlo de la siguiente manera: corta el tofu en lonchas del grosor que te apetezca (recomiendo que sean de al menos dos centímetros para esta receta), envuélvelas una a una en un paño y aprieta un poco, verás que el paño queda mojado y el tofu más seco. El paño que uses tiene que estar siempre muy limpio, de hecho, solo debería usarse para esta labor y hay que desinfectarlo y guardarlo en un lugar limpio y separado (puedes tenerlo en una bolsita, por ejemplo). 
Nota 3: Como el bok choy no se puede pelar (¡obvi!) y es posible que no lo consigas ecológico, ponlo en remojo durante unos minutos en un recipiente con agua y una cucharada de vinagre de arroz o de manzana, para eliminar lo máximo posible los pesticidas que pueda tener, y luego lava bien.
 
Por cierto, creo que casi nunca lo menciono, porque lo doy por hecho, pero las verduras siempre hay que lavarlas antes de consumirlas y si no son ecológicas y es posible, pélalas.
 
Espero que pruebes esta receta y que comentes qué te ha parecido. Por cierto, ¿te gustaría que publicara más sobre cocina asiática? Si es así, házmelo saber en los comentarios.
¡Hasta la próxima receta!
 
 

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