RECETAS

Paté de guisantes (vegano)

 
El desayuno siempre ha sido mi comida favorita del día. Me suelo pasar un buen rato recreándome en su preparación (¡y también comiéndolo, claro!), sobre todo los domingos, que es el “día del desayuno especial”. Y si ya te lo estabas preguntando, la respuesta es: sí, si tengo que salir temprano de casa me levanto como un millón de horas antes. Pero vale la pena, que el desayuno es la comida más importante del día. 

 
Creo que, si tuviera que tomar un simple café y una tostada todos los días para levantarme más tarde, me acabaría dando algo. Disfruto tanto con los desayunos que a veces me paso un buen rato el día anterior preparando algún platillo para la mañana siguiente, como unos muffins de fruta sin azúcar o algún pan especial. Por eso, cuando me hice vegetariana hace años, encontré algunas dificultades con los desayunos porque, siendo sincera, de primeras me costaba imaginarme cómo sustituir los productos animales que nos suelen dar desde pequeñ@s. Llegué a pensar que igual comería toda la vida pan con mermelada. Supongo que era porque por aquel entonces los movimientos vegetariano y vegano no estaban muy extendidos donde vivía y nadie en mi familia aparte de mi hermana y yo había dicho “no” a la crueldad con los animales. Pero no, después del shock inicial, superé todas mis dudas y, de hecho, creo que mis desayunos son mejores que nunca.
 
Imagen bajo licencia CC0 Creative Commons (vía Pixabay).
Por lo general, me preocupa mucho que esta comida sea contundente a la vez que equilibrada. Me gusta empezar la mañana con energía, pero desde hace meses no tomo café diariamente, sino solo cuando tengo ganas de verdad, así que saco ese boost energético de otras fuentes, y me va bastante bien. Combino carbohidratos complejos (pan integral o gachas de avena, por ejemplo) con proteínas (mis favoritos son la tortilla francesa vegana, salchichas veganas y patés vegetales -¿has probado ya la receta de hummus?-) y al menos una pieza de fruta. Y ya para terminar, un té Pu-ehr o un cacao, que me ayuda a despertar.
Bueno, todo esto venía a cuento porque hoy te traigo una de las recetas de paté que uso. Es un paté muy sano, que tiene un sabor diferente, con un regusto algo dulce, propio de los guisantes y que le va a dar un toque de color a tus comidas. Además de en los desayunos, se puede tomar como merienda, o de entrante, e incluso como salsa en ensaladas y con la pasta. Como se te ocurra, en realidad. 
 
Además, tiene como ventajas que puede hacerse con guisantes frescos o congelados, que es sencillo y rápido de cocinar y que es apto para congelar. De modo que, si haces grandes cantidades, puedes congelarlo en envases pequeños y descongelarlo la noche antes de usarlo (no olvides removerlo antes). Si lo guardas en la nevera debería durarte en buen estado 3 o 4 días. Igual aguanta más, no lo sé, en mi casa se acaba antes. Si tú llegas a comprobarlo, ¡no olvides comentarlo!
 

PATÉ DE GUISANTES VEGANO

Prepara un paté vegano repleto de proteínas para acompañar tus tostadas en el desayuno o cualquier snack.
Tiempo de preparación15 min
Tiempo de cocción10 min
Tiempo total25 min
Plato: Desayuno, Snack
Cocina: Vegana
Keyword: Guisantes, Paté
Raciones: 2 - 3 tazas (aprox.)

Ingredientes

  • 400 gr guisantes frescos o congelados
  • 1 cebolla mediana – pequeña
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharada sopera aceite de oliva virgen extra
  • Sal marina gruesa
  • Más aceite de oliva virgen extra para sofreír la cebolla
  • Agua para guisar los guisantes

Elaboración paso a paso

  • Pon al fuego el agua en una olla. Cuando comience a hervir, vierte los guisantes. Tardan unos 10 minutos si son congelados y 20 si son frescos. Si dudas si están guisados, prueba uno.
  • Mientras, pela y corta la cebolla en juliana. Añade un chorrito de aceite de oliva en una sartén. Incorpora la cebolla con un poco de sal, lo que ayuda a que expulse todo su sabor. Sofríe a fuego medio hasta que la cebolla esté blanda y comience a tomar un color algo dorado.
  • Una vez guisados los guisantes, deja enfriar. También la cebolla.
  • Pela y pica el ajo en trozos grandes.
  • Pon los guisantes, la cebolla, el ajo y un poco de sal en un procesador de alimentos (u otro recipiente si vas a usar la batidora de brazo). Muele.
  • Cuando ya no haya nada entero, prueba de sal, rectifica si es necesario y añade la cucharada de aceite de oliva. Muele hasta obtener una crema más bien homogénea (aunque por lo general no será una crema muy fina, o sí si tu máquina es muy potente).
  • Sirve con tostadas, tortitas, en ensaladas…
 
 
Espero que te lances con este paté, que a mí me parece que está muy rico y es bastante económico en comparación con los patés veganos que se comercializan. Me encanta el color tan intenso que tiene, me recuerda al campo en primavera. Por cierto, las semillas que tiene mi tortita en la foto son de chía. Si no las has probado, te animo, que tienen muchas proteínas y omega 3.
¡No olvides comentar tus impresiones y nos vemos en la próxima receta!
 

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