RECETAS

Leche de soja casera (Homemade soy milk)

 
Esta semana te traigo una receta básica que vas a adorar si eres de esas personas a las que les gusta ser capaces de cocinar casi cualquier cosa desde cero.

Ya te habrás dado cuenta que recurro a menudo a la leche de soja. No es que no me gusten otras opciones vegetales, de hecho, adoro la leche de avellanas, la de almendras y la de avena. Pero la de soja es un ingrediente básico que siempre está presente en mi nevera porque es la que más se parece a la leche animal en cuanto a consistencia y es, de todas las vegetales, la más completa nutricionalmente (piensa que es de las que mayor cantidad de proteínas contiene). Además, también me gusta.
Como casi todo el mundo, la compro en el supermercado. Me gusta especialmente la de Yosoy porque es la que me parece que tiene una mejor relación calidad – precio (aunque no sea ecológica, pero sí que es libre de OMG –si te interesa, puedes leer algo de información sobre ellos en la página de la Agencia española de consumo, seguridad alimentaria y nutrición-) y porque no contiene ningún aditivo o azúcar (está hecha solo de agua, soja y sal).
Hace ya un tiempo, vi en un programa de televisión cómo se hacía la leche de soja y me resultó bastante llamativo, sobre todo desde la perspectiva de la disminución del consumo de plásticos (al fin y al cabo, la leche viene en tetrabriks no biodegradables). Así que me dedicaba a buscar habas de soja amarilla cada vez que iba a comprar. Pero nunca las encontraba. Hasta hace menos de un mes, cuando las vi de casualidad en una tiendita que no lleva mucho tiempo abierta. Me decidí a comprarla y, desde entonces, la leche de soja que consumimos en casa es esta.

Las ventajas

Hacer tu propia leche de soja tiene varias ventajas:
    • Para empezar, se reduce bastante la cantidad de residuos plásticos. Piensa que cada litro de leche de soja que compras supone un envase de cartón – plástico. Mientras que si compras las habas de soja en paquetes de medio kilo solo estarás usando un envase para producir en torno a cuatro litros de leche. Podría ser mejor. Ya lo sé. Lo ideal sería poder comprar la soja a granel y llevártela a casa en tus propias bolsas de tela, como hacen en muchos países. Pero yo no he encontrado ningún comercio que la venda así donde yo vivo.
    • Por otra parte, puedes controlar la calidad de la soja que usas, así como del agua. Esto es importante sobre todo a la hora de consumir soja ecológica, ya que el litro es bastante caro (suele superar los 2 €), mientras que las marcas de habas de soja orgánica que yo he visto venden el medio kilo por menos de esa cantidad.
    • También puedes ajustar cómo de concentrada te gusta la leche y puedes decidir si quieres añadirle o no endulzantes y extractos, así como de qué tipo. Esto a mí me parece muy importante, ya que las leches de soja comerciales suelen venir con una consistencia demasiado ligera para mi gusto.
    • Se puede congelar sin que pierda la textura o se altere el sabor. Simplemente recuerda sacarla del congelador con suficiente antelación y agitarla antes de servirla (como deberías hacer con todas las leches, que alguien me ha comentado que no sabía que era necesario agitarlas antes de consumirlas).


El inconveniente

Pero claro, como casi todo en esta vida, tiene un inconveniente. Y es que requiere tiempo y un poco de trabajo, ya que hay que intentar descascarillar las habas en la medida de lo posible, filtrar la leche y vigilarla mientras se cocina.
Sin embargo, a mí me sigue compensando hacerla yo misma porque me gusta el sabor de la casera. Como truco para intentar hacer más ligero todo el proceso, lo que hago es cocinar en torno al triple de las cantidades que te indico en la receta y la congelo. De modo que hago cantidades como para que me dure más de una semana.


La elaboración

No te voy a mentir. Lleva cierto trabajo pero, si te gusta el sabor de lo casero y estás buscando una vida encaminada a reducir el plástico, se puede sobrellevar.
Básicamente, tienes que saber con antelación cuándo vas a hacer la leche, pues las habas hay que hidratarlas (hasta aquí, como casi todas las legumbres). Te recomiendo que las pongas con una cantidad de agua que exceda las habas en torno a tres dedos y las dejes durante toda la noche.
Después, a la mañana siguiente, hay que quitar el agua e intentar sacar las habas de la cáscara en la medida de lo posible. A mí me recuerdan a los altramuces en este punto.
Luego, hay que molerlas bien en la batidora con agua y colar/ filtrar la mezcla.
Por último, se cocina la mezcla durante 40 minutos, removiendo de forma habitual para evitar que se queme. Eso sí, tienes que tener mucho cuidado porque la leche de soja tiene una capacidad increíble para subirse rápidamente, y podrías terminar generando un desastre en la cocina.
Una vez fría, cuelas con un colador y envasas.

El proceso de filtrado

Normalmente, se recomienda filtrarla con una tela específica para hacer quesos o estopilla, que no es otra cosa que un paño de algodón que permite retener hasta las partículas más finas.
El caso es que yo no la he encontrado en ningún lado. Así que he terminado utilizando una servilleta de tela muy fina (de Navidad, por cierto) que tenía guardada y que nunca había usado. Así que, en definitiva, puedes usar otra tela, siempre que filtre bien.
En cuanto al mantenimiento, no olvides lavarla a conciencia después de usarla (a mí me gusta dejarla en remojo un ratito) y guardarla en un lugar reservado solo para ella, al fin y al cabo, toda tu leche va a pasar a través de ella. Yo la guardo en una bolsa junto a los cubiertos y únicamente la uso para la preparación de leche.
No te recomiendo filtrar solo con un colador, pues suelen quedar partículas sólidas y puede llegar a resultar un poco desagradable.
De hecho, a mí en particular no me gusta nada la sensación de estar tomándome la leche y que me aparezca un trocito de soja o un poco de nata, así que realizo el filtrado con la tela dos veces y luego, antes de envasarla, también la cuelo, por si las moscas.


En relación con las habas de soja

La leche de soja solo (y créeme cuando te digo solo) se puede hacer con soja amarilla, que es la versión madura de la soja verde o edamame.
Marcas, supongo que habrá muchas. En principio, te recomiendo que elijas, si es posible, una que sea ecológica o, al menos, que no sea modificada genéticamente.
Además, esto es como con las lentejas: hay diferentes variedades y las de cada marca son distintas. Ello puede generar que las habas de una marca den como resultado una leche más grasa que la de otras, o que el sabor sea poco agradable. Normalmente, la gente se refiere a ese sabor como “rancio”. Es cierto que he probado alguna marca cuyas habas dan una leche un tanto rancia, sinceramente. También es cierto que ese sabor solo lo hemos captado mi madre y yo, el resto de la familia no le ha visto ningún inconveniente. Así que supongo que será como todo, que dependerá del gusto personal.
En cualquier caso, por ahora, una marca que creo que da una buena leche es El Granero Integral. Si tienes otras sugerencias, no dudes en comentar más abajo, porque nos será muy útil a tod@s. ¿Te ha salido alguna vez la leche de soja con sabor a rancio? A mí me ha parecido bastante desagradable. Lo único bueno es que en la masa de los bizcochos y bollos no se nota el sabor y no me he visto obligada a tener que bebérmela por orgullo…

***Actualización: pese a que esta marca es la que da la leche que más me gusta en relación con el sabor, tengo que decirte que presenta una «desventaja»: no puede congelarse con carácter general. El motivo es que cuando se descongela la textura de la leche cambia, recordando a la de la leche cortada, lo cual a mí no me resulta muy agradable si tengo que beberla. Este problema no se me había presentado con otras marcas. 

Apunte: el sabor y el aroma de la leche no se alteran y está en buenas condiciones, pero la textura, en mi opinión, no queda perfecta si decides congelarla. 

No obstante, si la bates enérgicamente, en algunos casos se recupera casi en su totalidad. Así que supongo que es un aspecto a valorar por cada un@.

Si te sucede esto, siempre puedes emplear esa leche para hacer alguna masa como la de las tortitas, gofres o queque, ya que sigue estando en condiciones de ser consumida***

Por último, la okara

La okara es la pulpa de la soja, es decir, esos restos de soja que te quedan en la tela tras filtrar la mezcla.
Lógicamente, en ella hay mucha fibra y proteínas, así que no la tires. Se puede usar como sustituto de la harina en diversas preparaciones como tortitas o bizcochos, por ejemplo. O bien en otros platos como hamburguesas. Si no sabes qué hacer por ahora con ella, tranquil@, se puede congelar, así tendrás más tiempo para decidirte a usarla.
En cuanto desarrolle una receta que la use la facilitaré en el blog.

Otras recetas

Otras recetas que podrían interesarte para usar tu leche son:
Ahora sí, te dejo la receta.
 

LECHE DE SOJA CASERA

Receta paso a paso para conseguir la mejor leche de soja casera.
Tiempo de preparación40 min
Tiempo de cocción45 min
Remojo de las habas8 h
Tiempo total9 h 25 min
Plato: Bebida
Cocina: Asiática, Vegana
Keyword: Leche de soja
Raciones: 1 litro (aprox.)

Ingredientes

  • 1 taza (175 gr) habas de soja amarilla deshidratadas
  • 10 tazas (2 kg) agua templada
  • Más agua para hidratar la soja
  • Una pizca de sal marina gruesa

Elaboración paso a paso

  • La noche antes de hacer la leche, pon en remojo las habas con suficiente agua como para cubrirlas y sobrepasarlas en dos o tres dedos.
  • Al día siguiente, escurre el agua y retira la cáscara de las habas en la medida de lo posible. Una vez descascarilladas, ponlas en el vaso de la batidora (o en otro recipiente si vas a usar una batidora de brazo). Tiempla el agua y añade parte a la batidora. Yo suelo poner cuatro tazas. Muele bien hasta que obtengas una especie de crema (va a estar grumosa).
  • En otro recipiente, coloca la tela que vayas a usar para filtrar y ve vertiendo sobre ella la mezcla. Te recomiendo que lo hagas poco a poco, de modo que puedas cerrar la tela, como si fuera un saco, para poder apretar bien el contenido y sacar todo el jugo. Vete reservando la okara en un recipiente aparte.
  • Cuando hayas terminado, mete en la batidora la okara y añádele otras tres (o más, si está muy espeso) tazas de agua. Vuelve a moler. El objetivo aquí es aprovechar bien las habas. Repite el anterior proceso de filtrado.
  • Enjuaga bien el paño para evitar que caiga algún grumo de la soja y vuelve a filtrar la leche una vez más, por si se te ha escapado parte de la okara.
  • Vierte la leche en un caldero. Añade el resto de las tazas de agua y la pizca de sal. Pon a calentar a fuego alto hasta que comience a hervir, removiendo de vez en cuando. Una vez esté hirviendo, tapa el caldero, dejando una ranura de tres o cuatro centímetros abierta para que salga el vapor y no se suba la leche muy rápido. Mantén a fuego medio, removiendo cada pocos minutos, durante 40 minutos. Si es necesario, baja el fuego o destapa el caldero para evitar que se salga la leche. Ve retirando la espuma que vaya apareciendo, como cuando cueces los garbanzos.
  • Pasado el tiempo de cocción, retira del fuego y deja que se enfríe totalmente. Entonces, cuela y envasa.

Notas

Nota 1: Para hacer una versión más ligera de la leche, añade más agua. Para concentrarla más, déjala cocinar durante más tiempo. Esto es algo que irás decidiendo con el tiempo, al fin y al cabo, uno de los objetivos de hacer tu propia leche es fabricarla a tu gusto.
Nota 2: Si vas a añadir algún endulzante o extracto, hazlo al final.
Nota 3: Para envasarla, te recomiendo hacerlo en envases de cristal/ vidrio. Yo siempre reciclo los de los zumos y el agua y, dependiendo de para qué quiero la leche, la pongo en botes pequeños de 250 ml o grandes de 1 l.
Espero que te lances a hacer tu propia leche de soja. Es una experiencia fácil aunque un tanto trabajosa al principio pero estoy segura de que te sabrá mucho mejor que las envasadas, sobre todo porque la puedes personalizar. Yo ya no tomo otra. Si ya has probado la receta, no olvides comentar más abajo para compartir tus impresiones y, si te lanzas a subir alguna foto a Instagram, lánzate y menciona el hashtag #poramoralosgofres o a mí (@poramoralosgofres), que ya sabes que me encanta saber de ti.
¡Hasta la próxima receta!

 

*Como ya he mencionado en otros post, las referencias que hago a marcas son únicamente con la intención de compartir mis opiniones y experiencias para guiar a l@s lector@s. No es publicidad, ni el post está patrocinado. Si eso llegara a suceder en algún momento, lo dejaría muy claro desde un principio.
**En relación con la recomendación de congelar o no la leche, mi apunte no significa, en ningún caso, que la marca a la que hago referencia no ofrezca calidad o que su producto sea defectuoso. Al contrario, simplemente quiero hacer notar que es probable que la  textura de la leche mute si decides congelarla y que ello puede no gustarte si vas a beberla. Por tanto, para garantizar que la leche se conserve en óptimas condiciones, sugiero que la consumas fresca.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *