RECETAS

Bocadillo vegano de seitán con salsa de tahini blanco

 
Ya sé que hacer un bocadillo no tiene ninguna ciencia y que todo el mundo puede montarlo, al fin y al cabo, es pan + un relleno + pan, ¿no? Pero lo especial de la receta de hoy es la salsa que lleva y la forma en la que se prepara el seitán que, aunque es muy simple, le da un toque diferente.

 
Hasta hace poco, solía cocinar el seitán a la plancha o añadido en algún plato que llevara salsa, pero no me había dado por hacerlo empanado. Luego, fui a una cafetería vegana a comer un día y pedí una hamburguesa de seitán que, para mi sorpresa, lo traía empanado (estaba riquísima, por cierto). Así que, desde ese momento pensé que sería una buena idea hacerlo así en mis bocadillos, por cambiar.
 
 
Además, ahora es importante buscar formas diferentes de preparar bocadillos, que con el veranito pasamos más tiempo en la playa y hay que hacer recetas cómodas pero nutritivas, a la par que fáciles de transportar y que no se presten a que se les pegue la arena (¡OMG! me acabo de acordar de esos veranos de la infancia con la ensaladilla rusa en la playa, cuando soplaba una ráfaga de viento y de repente había más arena en el tupper que en el suelo…).
 
Lo mejor de todo es que, gracias a la humedad natural del seitán, no hace falta usar ningún sustituto del huevo para conseguir que el pan rallado pegue, sino que basta con pasar directamente cada loncha por una buena cantidad de pan. Tampoco le añado previamente harina, como sí hago con el tofu, de modo que queda mucho más ligero que los empanados tradicionales, lo que no está mal considerando que lo vamos a meter dentro de más pan.
 
 
En cuanto a qué seitán elegir, realmente puedes usar el que más te guste. Pero si andas un poco perdid@ a la hora de decidirte, el que yo suelo usar es el seitán a granel de Vegetalia, que viene en barra, en formato de 700 gr. Es mi favorito, no solo porque está muy bueno y tiene una textura ideal (¿qué pasa con algunas marcas, que tienen un seitán durísimo?), sino porque resulta más económico que los que se compran en formato individual de 200 gr y, además, al comprar más cantidad en un mismo paquete, usamos menos plástico. Si no lo vas a consumir todo, puedes laminarlo y congelarlo, queda bien. Simplemente, no olvides separar cada loncha con un trozo de papel de horno, por ejemplo, para evitar que se peguen. Puedes acceder a la página de Vegetalia aquí.
 
Por otro lado, la salsa de tahini es perfecta si quieres dar un sabor original a un plato. La mezcla equilibra el amargor propio del sésamo gracias al jarabe de arce que, además, le otorga mucha personalidad. La idea de añadirle este sirope la saqué de una receta de Boho Beautiful, que explicaron en un vlog de uno de sus viajes. Si te gustan el yoga y los viajes aventureros sostenibles y respetuosos con el medio, te encantará esta pareja cuya filosofía de vida, al menos a mí, me resulta inspiradora. Pero, sobre todo, no te pierdas sus vídeos de meditación guiada, son muy espirituales y es fácil identificarse con ellos. Puedes acceder a su página aquí y a su canal de Youtube aquí.
 
 
El tahini lo puedes conseguir crudo o tostado. La diferencia entre ambos se aprecia, por un lado, en el color, que en el caso del tahini tostado es marrón oscuro y en el del crudo es de un beis bastante claro, casi blanco. Precisamente por eso, es habitual que el tahini crudo se venda bajo el nombre de tahini blanco. Por otro lado, el sabor del tahini tostado es más pronunciado que el del crudo, por lo que el amargor está mucho más presente.
 
Realmente, usar un tipo u otro es una opción personal. Simplemente, te recomiendo que sea ecológico si es posible (como casi todo, ya sabes, es preferible consumir orgánico). En este caso he usado tahini blanco porque me parece más suave, ya que no soy muy fan de los alimentos amargos (que los calabacines me salgan un poco amargos es un evento traumático, así que el tahini tostado no es lo mío).
 
Si no consigues jarabe de arce estoy segura de que el sirope de agave servirá como sustituto, aunque si tienes la oportunidad, prueba con el jarabe de arce, pues tiene un sabor particular que va muy bien con el tahini.
 
 
La salsa se conserva en perfectas condiciones en la nevera al menos durante 5 días (nunca me ha durado más, así que no sé si estaría bien más allá de este plazo) en un recipiente de vidrio o cristal.
 
Por último, en relación con el pan, puedes emplear el que más te guste, incluso pan de hamburguesa, ¿por qué no? Lo mismo con el resto de acompañamientos, puedes añadirle cualquier fruta o verdura que te apetezca. En este caso, yo he salteado puerro, calabacines y champiñones y los he puesto sobre el seitán.
 
Ahora sí, te dejo con la receta.
 
 

BOCADILLO VEGANO DE SEITÁN CON SALSA DE TAHINI BLANCO

Esta receta es perfecta para llevar a la playa, a una excursión o incluso al trabajo. Además, la salsa de tahini blanco le dará un toque exótico que seguro que adorarás.
Tiempo de preparación20 min
Plato: Almuerzo, Cena, Desayuno, Snack
Cocina: Vegana
Keyword: Bocadillo, Seitán, Tahini blanco
Raciones: 1 bocadillo

Ingredientes

Para la salsa de tahini (sale aproximadamente una taza)

  • 1/2 taza tahini blanco
  • 1/4 taza leche de soja
  • 1/4 taza leche de avena
  • 1 cucharita jarabe de arce (puedes añadir un poco más si prefieres un toque algo más dulce)
  • 1/4 cucharita ajo en polvo
  • Sal marina fina al gusto (yo añadí 1/4 cucharita)

Para el bocadillo

  • 1 pan (o más si son varios comensales)
  • 2– 3 lonchas seitán de aproximadamente un centímetro de grosor por cada pan (podrías necesitar más o menos lonchas, dependiendo del largo del pan)
  • Pan rallado (puedes empezar con cuatro cucharadas soperas y, si necesitas más, ir aumentando)
  • Un trozo de puerro de unos 10 cm (opcional)
  • 1 calabacín pequeño (opcional)
  • 2 champiñones grandes (opcional)
  • Sal marina gruesa al gusto (opcional)
  • Aceite de oliva virgen extra para sofreír

Elaboración paso a paso

  • Prepara la salsa: añade todos los ingredientes en el vaso de la batidora (vale la de brazo) y emulsiona hasta que quede una crema de textura fina. Prueba de sal y dulzor y rectifica si es necesario. Ten en cuenta que con el reposo los sabores se “asientan” y el amargor se atenúa. Envasa en un tarro de cristal o similar y reserva en la nevera.
  • OPCIONAL: Pela el calabacín y córtalo en rodajas de medio centímetro como máximo. Pica el puerro de la misma forma. Lamina los champiñones. Pon un chorrito de aceite en una sartén, añade primero el puerro con un poco de sal marina gruesa. Cuando se ablande un poco, tras 3 – 4 minutos, añade los calabacines y, después de unos minutos, los champiñones. Saltea hasta que las verduras estén blandas. Reserva. Si prefieres añadir otras hortalizas o frutas como tomate o lechuga, lávalas, córtalas y reserva.
  • Prepara el seitán: córtalo en lonchas de aproximadamente un centímetro de grosor. Pon el pan rallado en un plato e impregna cada loncha con él, procurando hacer presión con la mano sobre ellas para que el pan pegue bien. Realiza esta operación dos veces. Si lo necesitas, añade más pan rallado.
  • Pon un chorrito de aceite en una sartén o plancha antiadherente y cocina el seitán a fuego medio hasta que esté dorado por ambas caras. Tardará apenas unos minutos.
  • Monta tu bocadillo: abre el pan y unta generosamente con la salsa de tahini, coloca el seitán y, sobre este, las verduras.
  • Sirve y disfruta.

Notas

Única: Como digo siempre, aunque no lo menciono en las recetas por considerarlo un paso obvio, no olvides nunca lavar las verduras antes de utilizarlas.
 

 

Espero que te guste esta forma de preparar el seitán y, sobre todo, la salsa de tahini, que a mí me parece bastante original. ¿Ya has preparado tu bocadillo? Entonces no dudes en comentar en la sección que está más abajo y, si te animas a subir una foto a Instagram, lánzate y menciona el hashtag #poramoralosgofres, que me encanta saber de ti.

¡Hasta la próxima receta!

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